Algunos juegos bien por definición propia o características sumamente particulares, parecen desarrollar un compendio de regalos inevitables durante la primera infancia, nos referimos a los peluches, elementos potencialmente decorativos, y representativos de una inocencia únicamente concebida por este nuevo integrante de la familia.
Pero en relación a su capacidad lúdica se encuentra bastante reducida, de echo el pequeño en sus primeros intentos de desarrollarse con juguetes pretende los que portan llamativos colores, disponen de implementos musicales, o bien cuando erupcionan sus dientes los que puede morder.
Fisher Price revoluciono el concepto de peluches con un simpático perrito de un tamaño sumamente respetable, lo que permite al niños utilizarlo como apoyo y elemento de seguridad en el proceso de caminar.











