Observar a los adultos trabajar genera en los pequeños una imperiosa necesidad de replicar dicha actividad enmarcados en un contexto de juego y plena diversión.
Es así que si bien no todos los padres son carpinteros o mecánicos, no debe extrañarnos que el niños se oriente por estas actividades por su carácter manual y potenciador del descubrimiento que propone el funcionamiento de objeto o la confección de elementos tales como el mobiliario.











