El encanto del caleidoscopio

El encanto del caleidoscopio 1

La palabra caleidoscopio proviene de la composición de los vocablos griegos: kalós que quiere decir “bella”; éidos que significa “imagen”, y scopéo “observar”. Se utiliza para referirse a un tubo con tres espejos, que estructuran un prisma tetraédrico con la cara reflectante orientada hacia el interior, en donde se localizan un par de láminas cristalinas, en cuyo espacio de unión se sitúan diversos objetos de varias formas y colores. Las imágenes de estos objetos pueden apreciarse pluralizadas de manera simétrica al ir girando el tubo mientras la persona observa por uno de los extremos. El caleidoscopio actual fue concebido en 1816 por el científico David Brewster. Este físico escocés realizó los trámites de patente oportunos a fin de vender su aparato. El éxito de este lanzamiento fue extraordinario, sin embargo la sencillez de su elaboración motivó copias e imitaciones no autorizadas. Brewster, en poco tiempo cesó de percibir cuantiosos capitales. Pero, sin lugar a dudas, esta popularidad señala que uno de los juguetes más queridos de todos los tiempos había nacido. El encanto de los caleidoscopios podría consistir en que nos alude directamente la pluralidad de lo real en todas sus facetas: vivir el mundo de diferentes maneras, es vivir más.

El encanto del caleidoscopio 2

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