Una de las preguntas que los padres nos hacemos siempre es si debemos permitir que nuestros hijos usen juguetes bélicos. Es que en el mercado abundan y todavía hoy en día las opiniones que escuchamos están divididas.

Los hay quienes sostienen que no deben usar ninguno de los juguetes bélicos y los hay que entienden que son parte del mundo que se van a encontrar cuando sean mayores. Lo mejor, como siempre, es evaluar argumentos para encontrar el mejor camino a tomar. Por eso, les vamos a ofrecer algunas respuestas que nos ayudarán a decidir qué es lo correcto.

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Juguetes con historia

Nuestros padres y abuelos seguramente nos han contado que cuando eran niños ellos también jugaban «a la guerra«. Y los niños actuales observan violencia en todas partes ya que viven mirando televisión o jugando con su consola donde algunos de los juegos mas famosos son de violencia de distintos tipos. Sólo han cambiado los personajes pero la violencia es la misma. Es difícil entender por qué el ser humano tiene tanta propensión a la agresión.

¿Qué representan los juguetes bélicos?

La psicología ha descubierto que la función del juego es permitir que el niño simule actitudes y situaciones presentes en su mundo de fantasía. Lo más importante es que de esta forma los pequeños pueden experimentar sin temor, ya que representar situaciones verdaderas mediante convenciones haciendo de cuenta que sus movimientos y actitudes son reales tal como las ven en el mundo de los adultos. Así puede vivir realidades de mundos a veces reales y a veces imaginarios.

Por ejemplo, puede simular que es un indígena de cualquier lugar recóndito del mundo o un villano de la década del '30 o del lejano oeste o un superhéroe de fantasía que puede volar o liquidar de un solo golpe a sus enemigos. De esta forma puede «jugar» a ser bueno y luego «jugar» a ser malo sin tener que serlo de verdad en ninguno de los dos casos.

Una de las principales críticas de quienes sostienen que los niños no deben usar juguetes bélicos es que ellos no consideran que los ladrones, los villanos o los asesinos que participan en sus videojuegos hagan cosas realmente condenables. Todos entran en la categoría de héroes en sus juegos sin separar realmente a los buenos de los malos. Esto, además de que tanto héroes como villanos usan la violencia por igual.

Otro aspecto importante es que el juego les da el poder de deshacerse de todo lo que les molesta o los distraiga de sus planes. Es disfrutar de un poder muy grande. Los juegos de lucha por ejemplo les sirven a los niños para hacer desaparecer a su contrincante. Un grupo sostiene que estas experiencias empiezan y terminan con el juego y nada más, no dejarán huellas en el futuro.

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Horia Varlan – Flickr

Ser agresivos es completamente natural

No nos debemos olvidar que el ser humano tiene en su interior una carga de agresividad que la historia ha demostrado no ha podido manejar adecuadamente. La naturaleza humana es intrínsecamente violenta. Por eso, limitar su expresión no suele ser la mejor manera de prevenir sus resultados.

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de hacerse esta pregunta es que la agresividad es propia de la naturaleza humana. En consecuencia, no desaparecerá porque se limiten sus formas de expresión.

Muchos hemos comprobado que cuando no se les permite a los niños utilizar juguetes bélicos, usan otros objetos en principio inofensivos a modo de arma, con las que apalearán a sus enemigos imaginarios, tal como en sus videojuegos.

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¿Y por qué sí tener juguetes bélicos?

Los defensores del uso de los juguetes bélicos sostienen que a través de ellos los niños canalizan su agresividad y de esa forma evitan ser violentos con otros miembros de la familia, sus hermanos o sus compañeros de colegio o de club. Aseguran también que ese ejercicio los hace menos temerosos de tener que enfrentar algún hecho de inseguridad ciudadana, como un robo o hasta un secuestro, ya que a través de los juegos pudo vivirlo en su mente y en sus emociones.

Como siempre, hay que saber que los niños observan siempre a sus padres, más que escucharlos observan sus actitudes. Por eso, si en casa ven agresividad y actitudes violentas, de qué serviría prohibirles el uso de juguetes bélicos.

Lo ideal es educar a los niños en el respeto y el diálogo y enseñarles que los juegos tienen sus límites y que no se deben lastimar ni ellos ni a otros. Es importante resaltar también que los niños ya pueden separar fantasía de realidad desde los 3 años. Un antídoto contra la violencia es educar a los niños en la amistad y la consideración por el otro, enseñándoles a manejar su inclinación natural a competir y rivalizar.

Una vez más, lo más importante es dialogar, para conocer más profundamente a nuestros hijos y saber si están manejando adecuadamente la diferencia entre fantasía y realidad. De ese modo, se sentirá comprendido y amado y contará con nosotros ante cualquier situación difícil que lo atemorice.

¿Estás a favor o no del uso de juguetes bélicos?

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